El neoclacisismo

El movimiento Neoclásico: la expresión plástica en los ideales de la Ilustración.

El Neoclacisismo

El arte neoclásico se impuso como estilo hegemónico hacia el último cuarto del silgo XVIII, y su objetivo era, llevar a término las premisas de la Ilustración.

Podría decirse que el neoclasicismo marca el final de las extravagancias barrocas, iniciando un retorno a los ideales armónicos de la antigüedad.

La Ilustración en las artes figurativas

Tras la declinación gradual del movimiento Barroco y el desarrollo de nuevas formas de coleccionismo, decoración y cultura artística comienza a opacarse aquella sensación de maravilla que generaba lo imprevisible del arte y su naturaleza. El gusto se inclinará pues hacia una serena compostura, una mirada cautelosa del mundo, que a veces incuso meroderá una sutil ironía.

La Ilustración en el arte no puede considerarse un movimiento internacional de signo unitario, sino una respuesta que, caso por caso, se centró en el localismo que caracterizó al siglo de las luces. No obstante, algunos denominadores comunes, especialmente en relación a los contenidos, son recurrentes en sus diversas expresiones: el interés se centra en la atención a la ciencia, a la moral social, el placer por la lectura y el anhelo de viajar.

Jean-Etianne Liotard (1702-1789)

Nacido y formado en Ginebra, Liotard fue un pintor de matices cosmopolitas y recurrió a las más variadas técnicas. Sus retratos contienen imágenes desbordantes de vida y espíritu.

La bella chocolatera

Esta obra realizada entre 1744 y 1745 fue adquirida cpor el conde Algarotti en Venecia, para las colecciones de Dresde. Es interesante destacar los experimentos que realizó Liotard en la obra: en primer lugar, desde el punto de vista técnico, la pintura está realizada en pastel sobre un pergamino de las dimensiones de un lienzo. Pero por otra parte, la obra posee la esmaltada apariencia y la delicada composición se asemeja a un trabajo sobre procelana.

Jacques-Louis David (1748-1825)

El francés Jacques Louis David, fue el referente de al menos dos generaciones de artistas europeos.

A lo largo de su larga carrera, se manifestaron diferentes elementos que reflejaron su innegable pertenencia al movimiento neoclásico: la admiración por la Antigüedad, el anhelo de expresar mensajes políticos y morales, el cuidado de los aspectos formales y, más adelante, el culto a Napoleón. En efecto, los muy abundantes retratos esculpidos y pintados, fueron parte de la estrategia de propaganda revolucionaria del imperio de Napoleón, el primer dictador moderno. Y el movimiento neoclásico estuvo sin duda, a su servicio y es todo un testimonio de la época.

En efecto, fue precisamente durante el período napoleónico en cuanto el neoclasicismo alcanzó la compre expresiva del estilo imperial, considerado modelo hegemónico del gusto y el decoro.

El juramento de los Horacios

Esta memorable pintura realizada entre 1784 y 1785, referente arquetípico del neoclasicismo francés, representa un episodio de la historia antigua en la que vibran sentimientos y compromisos de actualidad, como la concordia de los propósitcs, la determinación política y la diferente actitud de los hombres-guerreros y las mujeres-esposas.