El Renacimiento en los países del norte

adan y eva. Jan Van Eyck (1390-1441). El matrimonio Arnolfini. Rogier van der Weyden (1400-1464). Retrato de joven mujer. El Bosco (1450-1516). El tríptico de las delicias. El panel izquierdo. El panel central. El panel derecho. Alberto Durero (1471-1528). Martín Schongauer (1453-1491). Pieter Bruegel, el viejo (1525/30-1569). Bodas de campesinos. Cambios en el mercado del arte: el nacimiento de la naturaleza muerta. Naturaleza muerta con instrumentos musicales. El género predilecto de las primeras mujeres artistas .

Jan Van Eyck (1390-1441)

Jan Van Eyck, proveniente de una familia de pintores, será la gran figura de la pintura flamenca, quien perfeccionará la técnica del óleo. Fue una personalidad célebre, ocuó la atención de artistas e intelectuales de su época y su reputación se extendió también al plano político.

El artista manifestó desde su primeras obras, una atención meticulosa en la representación de objetos y de la naturaleza gracias a una exquisita sensibilidad por la luz.

El matrimonio Arnolfini

Para la pintura conmemorativa del matrimonio del mercader toscazo Giovani Arnolfini, Van Eyck dispuso una situación ambiental sumamente sugestiva, basada en un sutil diálogo entre lo real y lo simbólico.

La lámpara metálica (verdadero centro de la composición, pintada de modo tal que simula con notable realismo los reflejos del bronce dorado) divide los volúmenes de la estancia y la procedencia y orientación de los rayos de luz: los objetos, ordenados, la elegancia de los atuendos y los rasgos refinados de la pareja, expresan claramente el elevado rango social, mientras que el perro, el calzado descuidado a la izquierda le otorgan un toque doméstico, que además alude a la fidelidad. El pintor representa también dos testigos en la obra que se reflejan en el espejo convexo ubicado detrás del matrimonio.

Rogier van der Weyden (1400-1464)

Van der Weyden, en Bruselas, que bajo el ducado de Felipe el Bueno después de 1430 se había convertido en un nuevo polo cultural. Van der Weyden trabajó para diversas personalidades y ciudades de la corte de Borgoña y fue un pintor de renombre internacional: por un lado, introdujo en el arte flamenco las escenas sagradas de grandes figuras basadas en la perspectiva, típicas del arte italiano y por otra, exportó a la Europa meridional el gusto por los detalles y la técnica de la pintura al óleo, con la extensión del color en veladuras superpuestas que conseguían un efecto de atmósfera y transparencia.

Retrato de joven mujer

Su hábil tratamiento de las fisonomías, le permitió a van der Weyden, convertirse en uno de los más refinados e influyentes retratistas de la primera mitad del siglo XV.

El Bosco (1450-1516)

El Bosco fue tal vez el más enigmático de los artistas del arte occidental. Su nombre real era Jeroen Anthoniszoon van Aken, y su pseudónimo tiene origen en el nombre de su ciudad natal, s’-Hertongen-bosch, hoy en la Holanda meridional.

La cultura del artista, lo llevó a intercalar sentencias populares con elementos humanísticos, contactos con otros pintores con creencias religiosas como la alquimia y la ciencia. La variedad de referencias devela una impronta medieval, pero el uso despreocupado que el autor hizo de todas estas referencias vuelve indescifrable su posición al respecto. En efecto, ha producido tanto obras de iconografía tradicional como versiones claramente sacrílegas que sugieren quizá cierta simpatía por ideas heréticas.

La forma más característica de la pintura del Bosco es el tríptico, una secuencia de tablas que le permitía desarrollar una narración en el tiempo y en el espacio, a veces, utilizaba también el exterior de los paneles para incluir algún antecedente o comentario moral.

El tríptico de las delicias

Ejecutada en 1503/4, esta obra es quizá la más sugerente y enigmática del Bosco y una de las más analizadas e interpretadas del arte occidental. Las diversas lecturas van desde el esoterismo y la alquimia, la ilustración de pasajes literarios, hasta las sectas heréticas.

Las mayores particularidades iconográficas se concentran en la tabla central, que da título a toda la obra, pero también los dos paneles laterales presentan situaciones de relevante interés y total originalidad. En efecto, las tres tablas deben leerse como una secuencia, siguiendo un recorrido que se prolonga durante 4 metros de largo 2,2 de alto. El punto de partida es el jardín del Paraíso terrenal, donde tiene lugar la creación de Eva. En el mismo momento y en el mismo lugar, cobran también vida criaturas monstruosas que compartían con los hombres la ilusoria felicidad de la tabla central y que volveremos a encontrar a la derecha en la oscura escena infernal. Sin poder escuchar la Ley Divina y caída en el pecado irremediablemente, castigada de acuerdo a la ley del talión. Resulta insólito que el Bosco ubicara en el infierno una serie de instrumentos musicales utilizados por los demonios como artefactos de tortura.

El panel izquierdo

Respecto a otras imágenes del Bosco, respecto al Eden, no representó como de costumbre la Creación, el Pecado original y la expulsión sino que se concentró en las figuras de Adán y Eva, por lo tanto, se deduce de esta primera imagen que el tema predominante del tríptico será la lujuria.

La imagen bíblica del Paraíso como un jardín encantado, adquiere una nueva fisonomía, los frondosos árboles frutales son reemplazados por exóticos minerales en colores pastel.

El estanque de agua oscura rodeada de inquietantes criaturas marca temáticamente el paso de esta tabla al jardín de las delicias: el pez muerto simboliza el pecado y la figura de la nariz alargad que lee un libro es una de las personificaciones del Mal.

El panel central

La repetición de los elementos naturales de los paneles central e izquierdo dan unidad al lugar en el que se desarrollan los dos episodios: la lujuria aparece como consecuencia lógica de la creación de la mujer.

En el centro del jardín encantado se encuentra un estanque perfectamente circular, ,es la fuente de la juventud, rodeada por hombres desnudos que cabalgan sobre animales fantásticos.

Las tablas tríptico están llenas de animales, alguno de los cuales aparecen tanto en el Paraíso como en el infierno. Bestias que evocan mundos exóticos, como elefantes o jirafas, conocidas por los inventarios zoológicos, van acompañadas de otras más comunes, elegidas por su valor simbólico; criaturas presentes en las fuentes figurativas de la época se mezclan con animales fantásticos y extraños, monstruosos híbridos creados por la fantasía del artista, claramente contrapuesta al carácter moralizante de los antiguos bestiarios. El Mal, en el universo del artista, se esconde bajo diversas manifestaciones de la existencia.

Una pareja de amantes, en actitud lasciva, comete pecado de lujuria, rodeados por una inmensa bola transparente, excrecencia natural de una flor exótica que nace del agua. El motivo de la esfera se relaciona con la alquimia y se asocia también a un viejo proverbio flamenco: ”la felicidad es como un vidrio, pronto se quiebra”

Entre los personajes representados por el Bosco aparecen a veces hombres y mujeres negros. En la alquimia el color negro alude al primer estado de la materia. La mujer peluda de la derecha es considerada por algunos la imagen provocativa de una monja.

Finalmente, los frutos del bosque que aparecen por todas partes, simbolizan la codicia de bienes terrales y son otra referencia alegórica a la lujuria.

El panel derecho

En obvio contraste con el cielo claro de las tablas anteriores, el fondo del infierno es oscuro y está iluminado por el macabro fuego de un incendio.

En el centro del Infierno, puede observarse un autorretrato burlón, con forma de hombre-árbol, con brazos-raíces por sobre dos barcas, el cuerpo hueco alberga una especie de taberna infernal, frecuentada por diablos “en reposo”. En la cabeza, una plataforma giratoria con una cornamusa, símbolo del Mal y de la lujuria. Más a la izquierda, enormes orejas atravesadas por una flecha y un cuchillo. Son varios los significados atribuidos a estas imágenes, uno de ellos es la alusión a la frase evangélica: “quien tiene orejas para oir que oiga”

Y Satán es el ser diabólico con cabeza de ave y –símbolo de hambre insaciable- una olla como sombrero. El demonio engulle a los condenados para luego eliminarlos como excrementos en una fosa. En el mismo agujero, un avaro es condenado a expulsar monedas de oro, mientras otro pecador vomita su comida, justo castigo para la gula. A los pies del trono de Satán, yace inerte una mujer desnuda con un sapo sobre le pecho. Refleja en un espejo ligado al trasero de un demonio: es el castigo por el pecado de soberbia.

Alberto Durero (1471-1528)

En un tiempo en que los artistas eran considerados más artesanos que intelectuales, Durero, favorecido por una magnética belleza y una incisiva autoconciencia, logró alcanzar un notable lugar como interlocutor de soberanos, artistas y pensadores. Las obras de Durero, se caracterizan por un dibujo esmerado. Su intención era la de crear una belleza ideal y al mismo tiempo, natural. En sus últimos años, buscó en el arte y en la moderación en un difícil equilibrio entre las tensiones que estaban sacudiendo Alemania. Puede decirse que Durero fue un artista universal, abierto a temas, formatos y técnicas muy diversos y dotado de una prodigiosa inventiva.

Martín Schongauer (1453-1491)

Schongauer, fue un alsaciano de Colmar y su trabajo se halla notablemente influido por tendencias flamencas y borgoñas. Fue autor de delicadas Vírgenes (como la Virgen del Rosedal fechada en 1473 y armoniosas escenas sagradas, fue un pionero del grabado, lo que lo habilitó para una importante difusión de su trabajo en toda Europa. En el activo centro artístico de Alsacia, el artista entró en contacto con diferentes instituciones religiosas, entre ellas el convento de los antonianos de Isenheim.

Pieter Bruegel, el viejo (1525/30-1569)

Muy distante del Renacimiento italiano, Pieter Brueghel, el viejo, perteneció a la congregación de pintores de Amberes en donde también se mantuvo al margen de la escuela pictórica local de tendencia clasicista.

La cultura de este pintor, como la de su maestro espiritual El Bosco, se basaba en gran parte en las tradiciones populares, los proverbios y los dichos.

Bodas de campesinos

La esposa, sonriente y regordeta, ubicada en el centro de la mesa, delante de una cortina verde. El esposo, probablemente el joven que levanta la vista y bebe. La obra data de 1568.

Cambios en el mercado del arte: el nacimiento de la naturaleza muerta

Hacia fines del Renacimiento se ampliaba el público del arte, los que adquirían pinturas, ya no eran solamente aristócratas sino también burgueses emergentes de las nuevas potencias industriales. Aparecen así nuevos temas como la reproducción de objetos inanimados desvinculado de las figuras humanas. Se rompe así la jerarquía de géneros, que situaba al desnudo masculina y la historia como los principales temas de la pintura. El género de la naturaleza muerta (en alemán es llamada simplemente “vida silenciosa”) se desarrolló en toda Europa, especialmente en las naciones centro-septentrionales.

Naturaleza muerta con instrumentos musicales

El reservado sacerdote se especializó en composiciones con instrumentos musicales realizados con espléndida maestría y un toque de nostalgia por el sonido desvanecido. El autor perteneció a la larga y fructífera corriente de la naturaleza muerta en Lombardía de la que cremonés Vicenzo Campi fue un precoz intérprete. La obra data de 1670.

El género predilecto de las primeras mujeres artistas

Louise Moillón en su “Cesta con melocotones y uvas” (1631) la pintora trata, con gran sensibilidad de crear un efecto táctil de realismo de las superficies: la piel aterciopelada de los melocotones pone de manifiesto un intenso virtuosismo.