El arte en tiempos prehistóricos

Especulaciones teóricas sobre arte durante el período prehistórico.

El arte en el paleolítico

El naturalismo prehistórico es un arte que avanza desde una fidelidad lineal a la naturaleza hasta una técnica más ágil y sugestiva, casi impresionista que otorga cada vez más una forma más pictórica, instantánea y quizá más espontánea a la expresión visual que pretende representar. Siguiendo a Hauser, podríamos decir que es el fenómeno más extraño de toda la historia del arte que no exista paralelo alguno entre el arte prehistórico y el arte infantil.

En efecto, las producciones de los niños contemporáneos son antes racionales que sensoriales, se centran en lo que conocen de los objetos y no tanto en lo que espontáneamente se ve. Pero los dibujos del período paleolítico, ofrecen la impresión visual de una forma tan directa que no encuentra paralelo en la historia del arte hasta tal vez, el movimiento impresionista.

La vida del hombre del paleolítico giraba en torno a la búsqueda de su sustento, por lo tanto es improbable que la producción artística girara en torno a otro objetivo que no fuera la obtención del alimento. Los indicios parecen referir a que este arte serviría de medio a una técnica mágica y como tal, su función sería meramente pragmática, esto es, una función económica. Aunque tal vez esta función mágica de la pintura, poco tenía que ver con lo que actualmente entendemos por religión, eran parte de un instrumento técnico, una suerte de “trampa” más que propiciar el éxito en la caza, concretaba la caza misma.

Dice Hauser “la pintura era al mismo tiempo la representación y la cosa representada, era el deseo y la satisfacción del deseo a la vez”. El artista del paleolítico, con la pintura poseía al objeto y adquiría así, poder sobre él. El animal retratado sufría la misma suerte que el que existía en la realidad.

Podemos decir que el arte paleolítico perseguía un efecto mágico y no uno estético (al menos concientemente) en tanto las figuras de los animales se veían frecuentemente atravesadas por flechas o eran atacadas por una flecha en un ritual simbólico.

Las siluetas de manos que han sido encontradas en muchos lugares, en muchos casos cerca de cavernas con pinturas y que evidentemente han sido realizadas mediante un procedimiento de “calcado” dieron probablemente por primera vez la idea de creación al hombre y le sugirieron la posibilidad de que algo inanimado y artificial podía ser semejante al original viviente y auténtico. Pero incuso estas formas recreativas y tal vez, pre-mágicas, tenían una tendencia naturalista de imitación a la realidad que, aunque fuese una imitación mecánica, no podrían considerarse como expresiones de arte decorativo abstracto.

El arte en el neolítico

Por primera vez, la actitud naturalista abierta a las sensaciones y a la experiencia, se transformará en una intención artística geométricamente estilizada pero ya cerrada a la riqueza de la realidad empírica. Aparecen signos ideográficos, esquemáticos y convencionales que cada vez están más cerca de ser signos que de reproducir el objeto. El arte, a partir de esta instancia, buscará fijar la idea, el concepto, la sustancia de las cosas. Se había iniciado el camino de la representación simbólica. El cambio de estilo que conduce a estas formas de arte completamente abstractas, depende de un giro general de la cultura que representa quizá el corte más profundo que ha existido en la historia de la humanidad. Porque a partir de ese momento, se modifica el entorno material y la constitución interna del hombre prehistórico.

La revolución del neolítico está identificada con la vinculación a la tierra, lo cual fue el punto de partida para un cambio substancial en el estilo de vida. El hombre se hace sedentario y en contraste con la irregularidad anárquica de la recolección y la caza, la nueva economía inicia un tiempo de estabilidad.

Es posible que hasta la cultura agrícola-ganadera el hombre no pensara que su destino podría depender de “fuerzas inteligentes”. Pero al tomar conciencia de que el tiempo favorable o desfavorable tenía incidencia en la cosecha, en la abundancia o en la escasez, aparece la idea de espíritus maléficos y benéficos cuyas maldiciones y bendiciones operarán como poderes sobrehumanos y ejercerán influencia decisiva en el destino de los hombres. Puede entonces especularse que sobreviene la separación entre un arte sagrado, religioso y representativo; y otro mundano, principalmente decorativo. Mientras que la magia es sensualista y se adhiere a lo concreto, el animismo es dualista y se inclina a la abstracción, dividiendo al mundo en un mundo fenoménico, visible y real y otro espiritual, invisible y abstracto. Comienza así un proceso de intelectualización y nacionalización del arte: las imágenes se substituyen por signos y símbolos. La obra de arte pasa de ser una representación del objeto a se runa representación conceptual, no es solamente una imagen del recuerdo sino también una alegoría.

En síntesis, dos son los factores que determinan el cambio de estilo del neolítico: 1. El paso de una economía parasitaria dependiente de la caza y la recolección a una economía productora agrícola –ganadera. 2. El cambio de cosmovisión, se sustituye un mundo monista, propio de la magia por otro dualista, propio del animismo, condicionado por la vida sedentaria y la dependencia de las fuerzas naturales.